Pero no mucho antes.

La puntualidad. Una de las cualidades mejor valoradas para los medios de comunicación. Y una de las que más chirrían cuando se excede más de lo que marca la educación social.

Ser puntual es importante.

Ser demasiado puntual, también. Pero cuidado, esto no es un cumplido.

Vaya por delante que no existe un “manual de las entrevistas en prensa, radio o televisión”, pero pongamos un ejemplo.

Si te ha surgido la ocasión de acudir a una radio a hablar de tu proyecto y te han citado a las 19,30 h, porque la entrevista dará comienzo unos minutos (diez, doce, quince) después, no te presentes en la redacción a las 19,35 h. Si el programa en cuestión se emite en directo, te estás jugando que finalmente puedas entrar. Ni qué decir tiene si en lugar de ser presencial, resulta que es por teléfono. Todos los micro-infartitos que regalan las llamadas desde un programa a un entrevistado con el que se había quedado a la hora X, que no coge el teléfono a X:01, años más tarde, pueden pasar facturas.

Todos tenemos problemas.

La vida es frenética y maravillosa. Pero tu tiempo no vale más que el mío.

Ya sea una cuestión de vital importancia o no, si te vas a retrasar o finalmente no puedes acudir a la cita, procura avisarlo el día de antes. Trata de ponerte en la piel del equipo de producción (en el mejor de los casos) que tiene que agilizar la mente para buscarte sustitut@ o retrasar el espacio que te habían concedido a una hora determinada (en el mejor de los casos, de nuevo). Porque el coste de oportunidad es elevado.

Tampoco es conveniente llegar treinta minutos antes de la hora acordada. Y si lo haces, puedes aprovechar y tomarte un refrigerio, en la cafetería más cercana al medio. Y a las 19,25 h, te diriges a seguridad del edificio.

Caso aparte supone una entrevista en televisión, cuando seguramente, tengas que estar entre treinta minutos y una hora antes de pasar a plató, por aquello de la “chapa y pintura” previa en la sala de maquillaje.

No te arriesgues.

Coge el tren, puntual, que como las mejores oportunidades, no entiende de circunstancias personales.